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Cursos de misioneros

Cursos de misioneros

Cursos de misioneros para ampliar tu visión, formarte espiritual y humanamente, capacitándote para la tarea misionera. Formato: PDF – Videos – PPT

Cuidado Integral del Misionero

Introducción

Todo cristiano necesita consejo y acompañamiento en su caminar cristiano. Hermanos en su vida que puedan estar a su lado en los momentos difíciles, le den consejo y lo cuiden cuando vengan las pruebas. Un misionero es un cristiano con las mismas necesidades y también requiere esa protección. Gente alrededor suyo que le brinde apoyo y le den cuidado integral para que de esta manera, pueda cumplir la tarea misionera efectivamente.

Objetivos

  • Que entiendas la necesidad de recibir cuidado integral y busques las formas de cuidarte si es que nadie te lo provee.
  • Que salgas al campo con un equipo de cuidado integral formado.
  • Que puedas brindar ayuda pastoral a otros misioneros o siervos en el campo.

Una de las razones por las que muchos misioneros latinos están sufriendo y regresando del campo antes de tiempo es por un débil cuidado integral de parte del equipo enviador. Esto podría preverse si como misionero, aprendes a hacer tu parte.

¿Qué es el Cuidado Integral?

Es proveer lo que el misionero necesita para llevar buen fruto y crecer como persona en la obra del Señor. Ese cuidado puede compararse con lo que una planta necesita para crecer y producir fruto: abono, agua, luz, poda y protección contra insectos o enfermedades. El cuidado del misionero significa que tengas todos los elementos necesarios para lograr el fin de glorificar a Dios en tu trabajo misionero.

La Necesidad de Cuidado Integral

La misión es una tarea hermosa, pero también viene acompañada de pruebas y grandes desafíos. Todo misionero, por más maduro que sea, necesita de cuidado pastoral y gente que lo acompañe en su ministerio. Esto no significa que sea poco espiritual o dependiente, sino que debe ser honesto consigo mismo y reconocer que necesita a otros para que lo sostengan.

La vida del apóstol Pablo es un ejemplo claro de un misionero transcultural, rodeado de amigos y hermanos en la fe, a quienes Dios puso en su vida para cuidarlo y ministrarlo. Pablo menciona en sus cartas, más de 70 nombres de personas que fueron usadas por Dios para ministrarlo, apoyarlo y cuidarlo en distintos momentos de su vida. Este cuidado no era una tarea exclusiva de personas “expertas” o especializadas, sino de hermanos del cuerpo de Cristo que guardaban la unidad y se preocupaban los unos por los otros, cuidándose y exhortándose (Efesios 4:15-16; 1 Tesalonicenses 5:14-15).

Algunos de ellos fueron:

  • Febe, Priscila y Aquila (Ro. 16:1-4) que lo ayudaron y hasta fueron capaces de exponer su vida por él.
  • Estefanás, Fortunato y Acaico (1 Co. 16:17-18) quienes confortaron su espíritu.
  • Aristarco, Marcos y Justo (Col. 4:10-11) quienes se encargaron de consolarlo.
  • Onesíforo (2 Ti. 1:16-17) muchas veces buscándolo con solicitud, lo confortó y le fue de gran bendición.
  • Los hermanos de Tesalónica, enviaron por medio de Timoteo saludos cariñosos, buenas noticias de su fe y amor, lo cual para el corazón de Pablo, en medio de toda su aflicción y necesidad, fue de mucho consuelo.
  • Los hermanos de Corinto, que fueron usados por Dios para bendecir y confortar a Pablo que estaba pasando por conflictos externos y temores internos, de tal forma que decidieron enviar a Tito para demostrarle en palabra y hechos el amor e interés que ellos le tenían (2 Co. 7:5-7).
  • Los filipenses se hicieron presentes, por medio del apoyo económico (Filipen. 4:10.15).

Como vemos, Pablo estuvo rodeado de gente que le ayudó a cumplir la misión de llevar el Evangelio de Cristo. Y así como él, los misioneros de hoy en día también necesitan de apoyo y cuidado espiritual, emocional, físico, etc.

Necesidades de los Misioneros

A los misioneros, se les suele espiritualizar y pensar que no pasan por los mismos problemas que enfrenta cualquier hermano(a) de la iglesia. Incluso tú mismo puedes llegar a pensar que no está bien sentirte desanimado o preocupado por alguna circunstancia en el ministerio.

La verdad es que, como toda persona, el misionero tiene las siguientes necesidades:

  • Sentirse amado
  • Sentirse valioso
  • Sentir que su vida tiene propósito
  • Sentirse seguro/protegido
  • Sentirse parte de una comunidad: equipo, familia, amigos u otros
  • Provisión de necesidades básicas: agua, comida, refugio y ropa
  • Salud para trabajar efectivamente.

En el campo misionero vas a vivir otra realidad. Probablemente los primeros periodos sean emocionantes, conociendo lo nuevo y adaptándote a la cultura, pero habrán momentos en los que experimentarás problemas en el campo. Posiblemente, tu iglesia o agencia podrían fallar en tu cuidado pastoral y tú mismo podrías sentirte olvidado. Satanás va a atacarte en cualquiera de estas áreas y aprovechar las circunstancias para desanimarte y hacer que tu confianza en Dios falle. Es una lucha espiritual constante entre servir a Dios y los conflictos del día a día. Sin embargo, por más tristezas o pruebas que puedas experimentar, debes recordar las promesas de Dios para tu vida. No esperar que alguien te auxilie sino, buscar primeramente el auxilio y socorro de Dios.

Expectativas Realistas

Es cierto que como misionero debes tener pasión y muchas expectativas de tu tarea misionera. Pero no debes confundir e idealizar las cosas pensando que porque vas a servir, nada te va a pasar. O también, pensar que como eres misionero, todos deben cuidar de ti. ¿Estás teniendo una idea romántica en vez de realista?

“El misionero necesita entender las promesas de Dios tal cual son y no tener expectativas falsas que Dios siempre nos va a sanar, liberar del sufrimiento, proveer en abundancia y darnos la victoria inmediata” (2 Co. 1:6; 4:7-11; 7:5; 12:7-10). “Hasta hoy mismo no hemos dejado de sufrir hambre, sed y falta de ropa; la gente nos maltrata, no tenemos hogar propio y nos cansamos trabajando con nuestras propias manos”. 1 Co. 4:11,12

Cuando creemos en cosas irreales, estaremos decepcionados y desilusionados cuando no se cumplen como esperábamos.

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