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Guia para salir a misionar

Guia para salir a misionar

Guía para salir a misionar: Tu mejor opción de preparación misionera, sin salir de casa… para salir al mundo. Incluye recursos ONLINE útiles y prácticos.

Adaptación al Campo

Introducción

La única cosa constante en la vida misionera son los cambios. Todo cambio en tu vida (positivo o negativo) produce un efecto en ti, aunque no lo creas, o no te des cuenta en su momento. Al salir de tu propia cultura, experimentarás diferentes sensaciones que en tu país tal vez nunca tuviste. No te desesperes, todo esto es el famoso estrés o choque cultural.

La buena noticia es que poco a poco irás entrando y sintiéndote parte de la nueva cultura en la que sirves, hasta sentir que encajas muy bien en ella, una vez que te hayas adaptado. Como hijos de Dios y misioneros, estas cosas van a pasar y es mejor que seas consciente de ello. Y que cuando de pronto, hasta tu cuerpo reaccione, entiendas que no estás enfermo ni repentinamente has perdido tu llamado o la fe en el Señor.

Objetivos

• Aprender cómo adaptarte a la nueva cultura, que te recibe, para que seas un canal del amor de Dios para ella, y así llevarle el mensaje más maravilloso que pueda recibir un ser humano.

• Entender el choque cultural como parte de tu proceso de adaptación y sepas cómo manejarlo.

• Que sepas que en toda tu vida, el ciclo de choque y adaptación (ya sea cuando llegas o cuando vuelves a tu país) será una constante, porque se repetirá ante cada cambio o nueva situación inesperada.

Durante el proceso de adaptación al campo es cuando tu carácter será probado: verás cuán flexible eres, así como tu capacidad de resistir la frustración y tener paciencia contigo mismo y con los demás. Hay una fuerte lucha en los misioneros por mantener su autoestima, lo cual hace más difícil que puedan pasar con éxito el choque cultural. Es la falta de una adecuada autoestima o la pérdida de ella en el campo lo que lleva muchas veces a los conflictos en las relaciones del misionero y a las hostilidades con su equipo de trabajo. “Es de extrema importancia que el nuevo obrero esté adecuadamente preparado mental, espiritual y emocionalmente para el estrés del choque de culturas”, dijo Mario Loss (misionero de SIM).

Una vez más debes recordar que sin las fuerzas y la gracia del Maestro nada podemos hacer.

El Choque Cultural

El choque cultural es el conjunto de pensamientos y emociones negativas que surgen como el resultado de convivir en una cultura distinta a la tuya. Estos síntomas son experimentados por el misionero en diferentes niveles y frecuencia. También es importante que sepas que pueden durar por años, pero el misionero no es consciente de ellos. A continuación hay algunas manifestaciones producidas por el choque cultural:

• Criticar mucho a la cultura nueva y a su gente. • Estereotiparlos. • Quejas constantes acerca del clima. • Relacionarse lo menos posible con los nacionales. • Ideas utópicas de la cultura de donde uno viene. • Rechazo para aprender los giros idiomáticos regionales del idioma que estamos aprendiendo. • Preocupación desmedida de ser asaltado. • Deseo extremo de hablar con alguien que realmente nos entienda. • Prisa por regresar a casa• Bromas pesadas a la gente alrededor, burlándose de sus costumbres, etc. • Imponer nuestra forma de hacer las cosas por encima de la sensibilidad de los miembros de la cultura nueva.

Todo esto, o la gran mayoría de cosas en la lista, te van a ocurrir como parte del choque cultural y tal vez muchas de ellas no las puedas notar en tu vida. A veces sólo es un aumento de estrés. El misionero vive en un estrés constante.

Actitudes Frente al Choque Cultural

Existen dos actitudes que podemos tomar ante la realidad del choque cultural. Una de ellas es pensar que a nosotros nunca nos ocurrirá el choque. Es decir, negarlo. Después de todo, podríamos pensar que somos misioneros y si Dios nos ha enviado, nada malo nos va a pasar. Entre más experimentados somos en el servicio a Cristo, más seguros nos sentimos acerca de cómo hacer las cosas.

El problema es que como cada cultura es diferente, lo que funciona aquí no necesariamente funciona allá. Cuando esa seguridad se nos viene abajo, entonces entramos en una crisis interior, y los sentimientos de incapacidad están a flor de piel. De hecho, lo más probable es que tengamos que cambiar nuestras estrategias, o sea cómo se hacen las cosas al momento de estar en otro país. Este es el comienzo del choque cultural.

La otra actitud es tener temor de irnos de nuestra patria. ¿Cómo voy a realizar mi ministerio? ¿Cómo haré amigos allá? ¿Me adaptaré a la comida? ¿Me hará daño el clima? Una de las soluciones al temor es confrontarnos con la Palabra de Dios. Al entender delante del Señor la importancia de serle obedientes, los temores serán sustituidos por convicciones. Alguien comentó en algún lugar que el valiente tiene miedo pero aún así hace lo que tiene que hacer.

Debemos de estar consientes de que al llegar a otro país vamos a experimentar las fases del choque cultural. Al conocer acerca de ellas, estaremos mejor preparados para afrontar los retos de cumplir con la Gran Comisión.

“Para enfrentar mejor el choque cultural, es mejor no aislarse de la gente, ver a las personas de la cultura como nuestro objetivo, es importante formar verdaderas relaciones de amistad” Tomás Larner, Misionero de la IMB 

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